El Archivo General de Indias, una joya arquitectónica y patrimonio histórico de Sevilla, avanza hacia una modernización que combina funcionalidad y conservación. Se implementará una nueva tienda de productos vinculados al archivo y se trasladará la sala de control de seguridad a un espacio más amplio y tecnológico, en un proyecto impulsado por el Ministerio de Cultura y Deporte.

La nueva tienda ocupará un módulo abovedado de casi 73 metros cuadrados en la planta baja, frente a la Avenida de la Constitución, donde antes no existía un espacio dedicado para la venta de artículos relacionados con el fondo documental. Su diseño circular, en madera de ébano y latón brillante, remite a antiguos instrumentos de navegación, destacando entre la piedra y las bóvedas históricas sin alterar la arquitectura original. Esta estructura permitirá a los visitantes desplazarse a su alrededor, facilitando la circulación hacia las áreas de salida y atención.

Por otro lado, la sala de control de seguridad se mudará desde su ubicación actual, estrecha y bajo la escalera principal, hacia una entreplanta en la zona del muelle de carga. Con este movimiento, se habilitará un centro de vigilancia avanzado para proteger mejor los bienes que conforman este legado mundial declarado por la UNESCO. El proyecto tiene un presupuesto de 171.000 euros y forma parte de un plan que busca mantener el equilibrio entre la preservación del edificio del siglo XVI y las exigencias del siglo XXI.

El Archivo de Indias fue diseñado originalmente por Juan de Herrera como Casa Lonja en el siglo XVI, con una planta cuadrada y bóvedas de piedra que han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo. La intervención actual rescata la idea de espacios abiertos y la transparencia arquitectónica original, evitando intervenciones permanentes sobre los muros históricos mediante mobiliario exento y reversible.

El proyecto, firmado por el arquitecto Francisco Reina Fernández-Trujillo y su equipo, sitúa la renovación como un diálogo entre la historia naval que expone el Archivo y las necesidades contemporáneas de difusión cultural y seguridad. Así, el centro no solo gana un punto de encuentro para el público sino una estructura que protege mejor su invaluable patrimonio documental.