El final del ciclo de Lupi Peña como director de la escuela Salesianos en Ourense se vivió con reconocimiento y gratitud. Después de casi dos décadas al frente, su liderazgo fue celebrado por la comunidad educativa que valoró su dedicación, discreción y el estilo pausado que impregnó cada aspecto de su gestión.

El personal del colegio reconoció su contribución con un regalo significativo: una réplica del monumento a Don Bosco, símbolo de la inspiración que Peña adoptó para guiar a estudiantes y profesores. En la base de esta pieza se leyó un agradecimiento que resume su legado: gracias por guiarnos con la mente de un maestro y el corazón de Don Bosco. Esta frase refleja su equilibrio entre rigor académico y calidez humana.

Con una presencia distinguida, Lupi Peña destacó por su elegancia y buenas maneras, manteniendo siempre un porte noble y un tono de conversación amable con toques de humor. Su oratoria cautivó a generaciones de alumnos y maestros gracias a discursos cuidados y profundos, en los que manifestaba rechazo a la mediocridad y preferencia por la calidad y la cultura.

Su trayectoria se alimentó de experiencias personales y educativas que abrazaron tanto sus raíces castellanas como la madurez alcanzada en Galicia. Recuerda con detalle la influencia de los primeros salesianos que le impartieron materias como matemáticas, latín e historia, y sigue valorando ese legado compartido como el “humus” común desde donde crecen los valores de una vida buena.

Más allá del aula, Peña mantuvo una activa relación con la Asociación Deportiva Bosco, representando un vínculo sólido con la comunidad educativa y deportiva que siempre consideró parte de su misión. Sus relatos de anécdotas y recuerdos vinculados a su niñez y juventud evidencian la profunda conexión que mantiene con el espíritu salesiano, incluyendo su amistad con figuras relevantes como el cardenal Artime.

La despedida de Lupi Peña no solo marca el cierre de un capítulo, sino también la continuidad de un modelo educativo basado en la integridad, la cultura y el compromiso humano. Desde Ourense le desean que el clima benigno y las aguas templadas de las Rías Baixas sigan nutriendo su mente y su corazón, mientras agradecen el legado que deja en la comunidad.