La solidez defensiva de España en el Mundial sub 19 debe mucho a Pau Cubarsí, un central que se ha convertido en pieza clave del equipo gracias a su inteligencia táctica y su capacidad para sacar el balón desde atrás. A pesar de su juventud, ha disputado todos los minutos del torneo con una madurez que sorprende incluso a veteranos.

El club Barcelona y su entrenador Hansi Flick confiaron en él desde un inicio, viéndolo como un pilar fundamental para la zaga española. Cubarsí ha ido ganando protagonismo hasta consolidarse como líder junto a un compañero con más experiencia, formando un eje defensivo equilibrado y sólido que resiste ante los ataques rivales.

Este Mundial pone a prueba a España en defensa frente a potencias delanteras como la de Francia, uno de los principales desafíos para Cubarsí y compañía. Si logran avanzar, el joven defensa tendrá la oportunidad de alzarse con un título mundial, un logro inusual para alguien de su edad en esa posición.

Históricamente, los defensas de élite suelen alcanzar la cima tras años de experiencia en la élite y pocas veces tan jóvenes asumen una responsabilidad tan grande en el centro de la defensa. En comparación, jugadores destacables como Bergomi, campeón del mundo en 1982, comenzaron cubriendo laterales antes de consolidarse como centrales. Cubarsí rompe ese patrón con una autoridad notable en el juego defensivo y ofensivo desde atrás.

Su perfil combina la capacidad para detener ataques con la facultad de generar juego, haciendo que su gol no sea un acto fortuito sino parte de una propuesta futbolística basada en su toque y visión. Este rasgo lo diferencia y lo posiciona como uno de los talentos más prometedores y singulares del torneo, abriendo un nuevo paradigma para los centrales más jóvenes.