El mercado español de fusiones y adquisiciones (M&A) mostró un notable estancamiento en el segundo trimestre de 2026, un contraste marcado frente al crecimiento mundial del sector durante el mismo periodo. Según datos de Dealogic, el valor de las compras anunciadas de empresas españolas alcanzó apenas 8.138 millones de dólares, la mitad respecto al primer trimestre y un 13% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Este frenazo se atribuye en buena parte a la cancelación de operaciones relevantes, como la posible fusión entre Puig y Estée Lauder, así como el acuerdo entre Indra y Escribano que no se concretaron. Como resultado, en todo el primer semestre, las operaciones en España rondaron un total de 25.000 millones de dólares, cifra que apenas iguala la registrada en la primera mitad de 2025 y se aleja de los 56.000 millones del segundo semestre del año pasado, cuando la actividad parecía resurgir con fuerza.
En contraste, el mercado global de M&A ha marcado un récord histórico durante el primer semestre de 2026, con un volumen de acuerdos que alcanzó los 2,8 billones de dólares, impulsado principalmente por Estados Unidos. En Europa, el valor total de las operaciones superó los 676.000 millones de dólares, la cifra más alta en 19 años para este periodo.
Una de las diferencias más significativas entre España y otras regiones radica en la ausencia de mega-fusiones, aquellas cuyo valor supera los 10.000 millones de dólares. En el caso español, el acuerdo de mayor envergadura fue la venta de la empresa de gestión de residuos Urbaser, por 5.600 millones de euros, cerrada en febrero. En contraste, en el plano global se destacaron operaciones como la fusión entre las eléctricas NextEra y Dominion Energy, por un valor aproximado de 67.000 millones de dólares, o la adquisición de Cursor por SpaceX, valorada en 60.000 millones. Europa también registró importantes movimientos, como la venta de la división de alimentación de Unilever a McCormick y la oferta pública de adquisición de UniCredit sobre Commerzbank.
Expertos identifican cuatro causas principales para este desfase en el mercado español. La primera apunta a que España suele reaccionar con retraso a las tendencias financieras internacionales, por lo que podría tratarse simplemente de una cuestión de calendario para que lleguen las grandes transacciones. Además, influyen otros factores, como la incertidumbre en negociaciones clave que se frustraron, así como condiciones específicas del mercado local que diluyen la cantidad y magnitud de las operaciones.
