La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que el cáncer es una amenaza para una de cada cinco personas a nivel mundial, lo que equivale a un 20% de la población. Según su último informe, esta enfermedad impactará directa o indirectamente al 92% de la sociedad, ya sea por un diagnóstico propio o por la experiencia cercana con familiares afectados.

El reporte presentado desglosa que en 2024 se detectaron 20,6 millones de nuevos casos de cáncer y casi 10 millones de personas murieron debido a esta enfermedad. Además, proyecta que para el año 2050 los diagnósticos anuales podrían ascender a 35 millones. La OMS identifica al cáncer como una de las principales causas de mortalidad prematura, siendo la primera en más de 40 países, y resalta que la reducción de muertes relacionadas con esta enfermedad está lejos de cumplirse en la mayoría de los países.

El informe también señala que las consecuencias sociales del cáncer son profundas: cerca de la mitad de los pacientes reporta la pérdida de relaciones personales cercanas, mientras que el 60% admite haber experimentado angustia emocional severa. Asimismo, la mitad de quienes cuidan a estos pacientes presentan síntomas similares al duelo prolongado. Desde el punto de vista económico, más de la mitad de las familias afectadas soportan gastos sanitarios elevados, que en los países que registran estos datos equivalen en promedio al 1% del Producto Interno Bruto nacional.

La OMS subraya las brechas existentes entre sistemas de salud. En regiones como Europa y Norteamérica, el riesgo de desarrollar cáncer es alto, estimándose que una de cada cuatro personas padecerá la enfermedad y una de cada doce morirá por ella. En contraste, en el África subsahariana el riesgo de cáncer es la mitad, alrededor de uno de cada ocho, pero la tasa de mortalidad es similar a la de regiones más desarrolladas, lo que refleja las desigualdades en atención, diagnóstico y tratamiento.

La supervivencia al cáncer depende en gran medida del lugar de residencia y la situación económica, lo que genera un escenario en el que países con bajos ingresos enfrentan desafíos mayores para controlar la enfermedad. Solo un pequeño número de naciones está en camino de lograr la meta global de reducir en un tercio la mortalidad prematura por cáncer para 2030.

A pesar de estas desigualdades, la OMS destaca avances evidentes en la prevención y control del cáncer a nivel mundial, aunque insiste en la necesidad de implementar estrategias más inclusivas y efectivas para cerrar las brechas que aún persisten.