Zara ha registrado un notable aumento en sus ventas este verano al centrar su oferta en bolsos asequibles que actúan como productos de entrada para atraer clientes. Los precios de estos accesorios no superan los 19,97 euros, incluso hay modelos disponibles por menos de 9 euros, lo que genera un efecto impulsor que incrementa la compra de prendas de mayor valor.

La cadena de Inditex aprovecha una estrategia basada en superar la barrera psicológica de los 20 euros con descuentos que superan el 50% sobre el precio original. Este factor provoca que los consumidores perciban estos productos como “gangas”, alentando la compra por impulso y mejorando la rentabilidad global de la tienda.

Entre los modelos más destacados de esta temporada se encuentran bolsos mini con cuentas o de hombro con abalorios, ambos rebajados de casi 40 euros a menos de 20, bolsos tipo cesta trenzados y modelos shopper multicolor o efecto calado, cuyos precios oscilan entre 8,97 y 14,97 euros tras la rebaja.

Esta estrategia va más allá de la simple reducción de precio. La clave está en posicionar estos bolsos junto a las cajas o en lugares destacados de las tiendas físicas y la tienda online, incentivando la compra complementaria de prendas y otros accesorios que generan un mayor margen de ganancia para la empresa.

Además, Zara reafirma con esta táctica la eficacia de ofrecer productos visualmente atractivos, con detalles como abalorios o colores vibrantes que compiten con segmentos de precio superior, transformando un accesorio económico en una invitación para ampliar la compra.

Analistas de mercado sostienen que esta reducción de precio activa la percepción de «pain of paying» reducida, un fenómeno donde el cliente siente el desembolso como mínimo, lo que facilita tomar la decisión de compra rápida e impulsiva.