El puerto de Bilbao recibió un petrolero vinculado a Rusia, lo que genera controversia en medio de las sanciones europeas que limitan la entrada de crudo ruso. El buque, llamado Delta Hellas, arribó procedente de Novorossiysk cargado con petróleo del tipo CPC Blend, una mezcla mayoritariamente de origen kazajo pero con una pequeña proporción de crudo ruso.

Esta operación está permitida debido a que la Comisión Europea contempla excepciones para el petróleo transportado a través del oleoducto del Caspio (CPC), a pesar de las medidas restrictivas aplicadas tras la invasión de Ucrania. Por lo tanto, aunque el veto al petróleo ruso es una de las sanciones principales en vigor, esta mercancía tiene una tolerancia específica legal.

En contraste, las restricciones no eximen otros productos, como en el caso del pesquero ruso Novaya Zemlya, vetado en el puerto de Cangas. Este barco fue rechazado por el Ministerio de Hacienda debido a que capturó gallineta nórdica en una zona donde la Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste (NEAFC) había fijado el total admisible de capturas (TAC) a cero. Rusia no reconoció esta limitación, lo que causó la prohibición de acceso al puerto español y obligó al pesquero a descargar en Cuba.

Es relevante señalar que el Novaya Zemlya, un arrastrero con participación económica española, no operaba en el área vetada durante su última actividad, según datos de posicionamiento revisados por este medio. Esto profundiza las dudas sobre la aplicación de sanciones y sus criterios.

No solo llegaron productos petroleros con vínculos rusos: también atracó en Bilbao el gasero Rudolf Samoylovich, un buque registrado en Islas Marshall pero con dirección en Singapur, que vino desde Sabetta, otra ciudad rusa del Ártico. Esto indica que, pese a las sanciones, determinados suministros energéticos procedentes de Rusia siguen operando en puertos españoles bajo condiciones específicas.