Cuando en la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria aparece el mensaje «Su declaración se está tramitando», significa que tu declaración de la Renta está en proceso de revisión automática, algo común entre miles de contribuyentes y autónomos. En esta etapa, Hacienda verifica los datos recibidos, pero no implica que tu declaración tenga problemas ni que haya una inspección en curso.
La Agencia Tributaria usa tres estados para informar sobre el avance de la declaración: primero, la tramitación automática donde se cruzan datos; luego, si surgen discrepancias, la declaración pasa a una revisión manual con el estado «está siendo comprobada»; y finalmente, cuando todo está aprobado, se muestra «ha sido tramitada» y se espera el pago de la devolución. Este ciclo puede extenderse varios meses, particularmente cuando el perfil fiscal del contribuyente no es sencillo.
Existen cuatro situaciones habituales que suelen generar retrasos en las devoluciones, especialmente para autónomos:
- Deducciones autonómicas complejas, como las relacionadas con alquiler, nacimiento de hijos o conciliación, que requieren cotejo con terceros y varían según la comunidad autónoma.
- Cambios en la situación familiar o domicilio fiscal, como divorcios o fallecimientos, que obligan a actualizar y comprobar los registros censales.
- Discrepancias entre las retenciones declaradas y las comunicadas por pagadores o clientes, que bloquean el proceso hasta aclarar las diferencias.
- Existencia de deudas pendientes con Hacienda, Seguridad Social o multas, que Hacienda puede descontar directamente de la devolución, prolongando el trámite.
Ante estas dificultades, es importante saber que la Ley del IRPF establece un plazo máximo para que Hacienda realice el pago de la devolución. Si este plazo se supera, en concreto pasado el 31 de diciembre tras finalizar la campaña, el contribuyente tiene derecho a recibir un interés de demora que la Agencia Tributaria abonará automáticamente, sin necesidad de gestiones adicionales.
Este interés legal está fijado y aplicado automáticamente en los casos de retraso en el pago, protegiendo al contribuyente frente a demoras burocráticas más allá del plazo establecido. Por lo tanto, aunque la espera pueda ser larga cuando la declaración está «en tramitación», existen garantías para que el usuario reciba una compensación económica si Hacienda demora el reintegro más allá de lo previsto.
