El sector juguetero en España experimentó una evolución profunda durante las décadas de 1960 a 1989, un periodo en el que la economía nacional creció y se modernizó, permitiendo que esta industria pasara de una producción artesanal limitada a una actividad industrial dinámica y competitiva. Este proceso estuvo acompañado por cambios demográficos, mejoras en infraestructuras y una mayor apertura internacional que favorecieron tanto la oferta como la demanda de juguetes.
Antes de los años sesenta, la fabricación de juguetes en España era principalmente artesanal, concentrada en pequeños talleres familiares que elaboraban muñecas, juguetes de madera y objetos de hojalata o cartón piedra con poca mecanización y escasa capacidad productiva. Este escenario se mantuvo en la posguerra, cuando el país atravesó una profunda crisis económica y adoptó un modelo autárquico basado en el proteccionismo y la autosuficiencia, lo que limitó las importaciones y creó una competencia externa casi inexistente para la producción nacional.
Durante los años cincuenta comenzaron a surgir ciertas aperturas económicas y mejoras en las condiciones materiales del país, como el crecimiento del ingreso familiar y la electrificación industrial. Estos avances fueron la antesala para la etapa de mayor crecimiento desde 1960 hasta 1989, conocida como el desarrollismo español, que transformó radicalmente el sector juguetero.
Este crecimiento se reflejó en una amplia modernización de la producción, la incorporación de nuevas tecnologías y la llegada de fabricantes que aumentaron su capacidad industrial y diversificaron sus líneas de producto. Además, la expansión del mercado interno gracias a un mayor poder adquisitivo y cambios demográficos favoreció el consumo de juguetes en más segmentos sociales y territorios, mientras que la globalización comenzó a influir en los estilos y formatos de los productos.
El desarrollo del sector no solo respondió a factores económicos, sino también a transformaciones sociales y culturales que incluyeron nuevas formas de ocio y el auge del juguete como elemento de entretenimiento y aprendizaje, influyendo así en la innovación continua dentro del mercado.
