El menú propuesto para esta jornada presenta tres opciones que equilibran frescura, sabor y ligereza, ideales para el clima cálido y para quienes buscan una alimentación saludable sin renunciar al placer gastronómico.

Como entrada, la ensalada de pepino, garbanzos tostados, aguacate y queso feta combina texturas crujientes, cremosas y saladas. Los garbanzos, condimentados con pimentón y comino, aportan un característico toque ahumado y proteína vegetal, mientras que la vinagreta de limón, mostaza y miel redondea el plato con notas cítricas y un ligero dulzor.

Para el plato principal, la moussaka de calabacín es una reinterpretación ligera del clásico mediterráneo que sustituye la berenjena por calabacín para reducir la carga calórica sin perder intensidad en el sabor. La base se compone de carne picada con cebolla, ajo y tomate, cubierta por una capa cremosa de bechamel elaborada con queso mozzarella que aporta suavidad y riqueza. Este plato se sirve caliente y se adapta bien a reuniones familiares o cenas informales.

El cierre llega con unos polos de fruta a base de sandía y kiwi, perfectos para refrescarse y disfrutar una merienda saludable. Estos polos mantienen la hidratación, aportan vitaminas y son una alternativa natural a los postres azucarados.

Este menú es fácil de preparar y se adapta a distintas ocasiones. La combinación de ingredientes frescos con preparaciones sencillas busca satisfacer paladares diversos y promover una alimentación equilibrada en el día a día.