España selló su pase a las semifinales del Mundial con un gol en el último suspiro de Mikel Merino, quien ingresó faltando pocos minutos y definió el encuentro con su precisión característica, a pesar de no destacar en aspectos convencionales como velocidad o regate.
Este avance a semifinales representa la segunda vez en la historia que España alcanza esta fase en un Mundial. El camino fue complicado, con enfrentamientos ajustados contra Portugal y Bélgica, en los que el equipo mostró tanto calidad como capacidad para competir cuando el rendimiento no fue óptimo.
Ante Bélgica, el partido estuvo marcado por el calor y la tensión, con una selección visitante cerrada y atenta a los movimientos españoles. España dominó la mayor parte del encuentro, logró abrir el marcador y generó más ocasiones de gol, pero se encontró con la igualada justo antes del descanso tras una jugada elaborada por Bélgica.
La alineación sufrió cambios importantes, como la salida de Pedri, quien no estaba en su mejor forma física ni futbolística, y la entrada de Fabián Ruiz, que aportó control y potencia en el mediocampo. Fabián fue clave en el juego ofensivo, asistiendo en una jugada para el primer gol y mostrando buen manejo, aunque la clave llegó con Merino cuando el partido parecía destinado a ir a la prórroga.
Ahora, España se prepara para enfrentar a Francia, considerada la mejor selección actualmente, en un duelo que se anticipa como uno de los partidos más relevantes del torneo. La selección española llega con la confianza de haber demostrado que puede competir y ganar incluso en momentos de dificultad, manteniendo la esperanza de avanzar hacia la final.
