Ericsson presentó una reducción del 43% en su beneficio neto atribuido durante el primer semestre de 2026, alcanzando 446 millones de euros. Esta caída se debe principalmente a los elevados costes extraordinarios de 395 millones que derivaron de un plan de reestructuración, cifra que cuadruplica la registrada en el mismo periodo del año anterior. La noticia provocó una caída de más del 10% en el valor de sus acciones en la Bolsa de Estocolmo.
Los ingresos totales de la empresa se situaron en 9.234 millones de euros, un descenso del 8,2% respecto al primer semestre de 2025. Esta disminución se observó en todas las divisiones, con especial debilidad en el segmento de soluciones para empresas, que sufrió una caída del 25% debido a la baja demanda de conectividad privada. También se registraron retrocesos en las ventas regionales de América, Asia y Oceanía, mientras que EMEA mantuvo cifras similares al año anterior.
Al analizar el impacto de la reestructuración se revela que, sin los costes extraordinarios, el beneficio neto se habría situado cerca de los 840 millones de euros. La firma está acelerando estas acciones para ajustar su estructura de costes y proteger su rentabilidad ante un entorno marcado por una menor inversión en telecomunicaciones.
En el segundo trimestre, el beneficio neto bajó un 11,4% hasta los 366 millones, con ventas que sumaron 4.769 millones de euros, seis puntos porcentuales menos que en igual periodo de 2025, lo que confirma la persistencia de las dificultades financieras en todas sus áreas operativas.
El presidente ejecutivo de Ericsson detalló que la compañía ya implementó medidas para mitigar la inflación en los costes de componentes y continuará aplicando ajustes internos y revisiones de precios para contener el impacto en los márgenes. No obstante, advirtió que el margen bruto ajustado del negocio de redes podría sufrir presión en el tercer trimestre a causa del aumento en el volumen de proyectos de despliegue.
