La llegada del verano conlleva actividades al aire libre y exposición constante al sol, pero pocos recuerdan que, además de la piel, los ojos requieren protección específica para evitar daños. El oftalmólogo Javier Hurtado señala que la combinación de radiación ultravioleta, agua salada, cloro, arena y aire acondicionado puede derivar en desde irritaciones leves hasta lesiones que comprometen la visión.

La exposición prolongada y sin protección a los rayos solares genera daños acumulativos en estructuras como la córnea, el cristalino y la retina. Además, el contacto con elementos típicos del verano, como el cloro de las piscinas o la sal del mar, puede provocar cuadros de conjuntivitis, sensación de escozor, enrojecimiento y sequedad ocular.

Un factor de riesgo en esta temporada es el uso incorrecto de lentes de contacto. Bañarse en el mar o la piscina con las lentillas puestas, dormir con ellas o no seguir una higiene adecuada, incrementa el peligro de infecciones y queratitis, una inflamación corneal que puede afectar la visión si no se trata.

El aire acondicionado, común en verano, también afecta negativamente la salud ocular al favorecer la evaporación de la película lagrimal, provocando sequedad, especialmente en personas con síndrome de ojo seco, usuarios frecuentes de pantallas, mujeres posmenopáusicas y adultos mayores. Para mitigar estas molestias, se recomienda evitar dirigir el flujo de aire directamente al rostro y usar lágrimas artificiales ante síntomas como ardor o visión borrosa.

La elección adecuada de gafas de sol es crucial. No todas ofrecen la misma protección, por lo que es importante adquirirlas en establecimientos fiables y asegurarse de que cuenten con filtros homologados para la radiación ultravioleta. Esto ayuda a prevenir lesiones que pueden ser graves durante la temporada estival.

  • Evitar la exposición directa y prolongada al sol sin protección ocular.
  • Retirar las lentes de contacto antes de nadar o al entrar al mar o piscina.
  • Mantener una estricta higiene en el manejo de lentes de contacto.
  • No dirigir el aire acondicionado directamente al rostro para reducir la sequedad ocular.
  • Usar lágrimas artificiales ante la sensación de sequedad o molestias.
  • Elegir gafas de sol con filtros UV certificados y comprarlas en lugares confiables.