La popular crema Nivea de bote azul, un clásico en muchos hogares, ha ganado una reciente fama en redes sociales como un supuesto protector solar que potencia el bronceado. Sin embargo, especialistas en dermatología desmienten esta afirmación y alertan sobre los riesgos de usarla para proteger la piel de la radiación ultravioleta.

La fórmula de esta crema se centra en retener la humedad a través de ingredientes hidratantes como la glicerina y la manteca de karité. No contiene filtros solares que bloqueen o transformen los rayos UVA y UVB, lo que significa que no ofrece protección frente a quemaduras ni daños solares a corto o largo plazo.

Según la dermatóloga Ashley J. DiMella, la crema Nivea aporta alivio a las quemaduras solares leves al mejorar la hidratación y disminuir la sensación de tirantez, pero no debe confundirse con un protector solar. La dermatóloga Cristina de Hoyos enfatiza que su uso antes de exponerse al sol puede ser incluso peligroso, al engrasar la superficie cutánea y enmascarar el daño solar que se está produciendo, retrasando la reacción del usuario ante una quemadura.

La Organización de los Consumidores y Usuarios (OCU) también ha señalado que la Nivea, pese a sus múltiples aplicaciones como hidratante, antiestrías o cuidado posterior a la exposición solar, nunca ha sido diseñada ni recomendada para bloquear la radiación UV.

Por ello, profesionales del cuidado de la piel recomiendan mantener el uso de cremas solares que contengan filtros específicos y seguir las medidas habituales de protección solar, como reaplicar la crema cada pocas horas y evitar exposiciones prolongadas en las horas de mayor radiación.