Las autoescuelas de Lleida realizaron una concentración frente a la sede provincial de la Dirección General de Tráfico (DGT) para denunciar la prolongada demora en la realización de exámenes prácticos que afecta a miles de alumnos. La falta de examinadores activos es la principal causa del retraso, que alcanza a quienes esperan obtener el permiso desde hace meses sin respuestas claras.

El conflicto llevó incluso a que los manifestantes intentaran ingresar en la DGT, medida frustrada por el personal de seguridad, lo que aumentó la tensión. Los afectados solicitan la dimisión de la jefa provincial de la DGT en Lleida, alegando una gestión insuficiente y descontrolada que perjudica tanto a estudiantes como a las propias autoescuelas.

Según la Federación de Autoescuelas de Lleida, más de 5.000 personas aguardan turno para realizar el examen, una cifra que supera la capacidad actual del sistema. El problema se extiende a todas las categorías de permisos, aunque la mayor concentración de demora ocurre en la licencia B para conducir vehículos particulares.

El reclamo central de los formadores es que los nueve nuevos examinadores destinados a Lleida comiencen su actividad inmediatamente y que se cubran todas las bajas existentes, ya que la plantilla actual lleva años sin variaciones significativas. Además, apuntan que la introducción del modelo CAPA, que ordena a los alumnos presentarse a examen según su nivel de capacitación, ha generado más complicaciones, pues muchos estudiantes prefieren posponer las prácticas.

Este escenario provoca que algunas autoescuelas tengan listas de espera para iniciar prácticas y que solo se logre presentar a examen a una persona en ciertos días, lo que contrasta con la demanda real y las expectativas de los alumnos. Los centros educativos aseguran que esta situación deteriora la calidad del servicio que ofrecen y afecta la confianza en el sistema.