Las piscinas municipales de Tàrrega suspendieron sus actividades tras hallar excrementos humanos en la piscina grande, lo que generó riesgos para la salud pública y motivó una intervención inmediata. El Ayuntamiento comunicó la situación y apeló a la responsabilidad ciudadana para evitar la repetición de este tipo de actos incívicos.

Los trabajadores municipales llevaron a cabo tareas de limpieza y mantenimiento con la intención de reabrir las instalaciones prontamente, tras asegurar que el agua ya es segura para los usuarios. Estas acciones se fundamentan en las estrictas medidas sanitarias que exige el funcionamiento de piscinas públicas.

Este no es un caso aislado: en el verano del año pasado, Tàrrega cerró sus piscinas en tres ocasiones a causa de la misma problemática, vinculada a un reto viral que alentaba a algunos a dejar deposiciones en las instalaciones. Asimismo, en la demarcación de Lleida se registraron clausuras en más de diez piscinas públicas, incluyendo las de Balàfia, Camarasa, Alcarràs, Almacelles, Bellpuig y Bellver de Cerdanya.

En lo que va de este año, también se reportaron cierres parciales en las piscinas de Mangraners, tras confirmarse que menores habrían defecado dentro del agua. Primero se cerró la piscina mediana y posteriormente la más grande, según informaron usuarios habituales.

El Ayuntamiento de Tàrrega mantiene la vigilancia y refuerza el llamado al civismo para preservar la salubridad de estos espacios públicos, fundamentales para el ocio y el esparcimiento comunitario durante la temporada de verano.