La selección japonesa quedó eliminada en los octavos de final del Mundial tras un partido cerrado frente a Brasil, donde el rival logró remontar y anotar en tiempo de descuento. El técnico de Japón, Hajime Moriyasu, reconoció públicamente su responsabilidad por la derrota y lamentó no haber podido guiar al equipo hasta fases más avanzadas del torneo.

Moriyasu explicó que, tras el gol de empate anotado por Casemiro, tenía previsto realizar modificaciones en el cuadro durante el descuento para asegurar el resultado. Sin embargo, un gol de Martinelli en el minuto 96 frustró ese plan y sentenció la eliminación.

El entrenador se disculpó con sus jugadores en el campo, escena que se viralizó rápidamente. Reconoció que el título mundial era la meta principal y que no haberla logrado fue una decepción profunda tanto para el plantel como para él personalmente. Como exfutbolista destacado y seleccionador desde 2018, Moriyasu dijo que la diferencia entre Japón y las potencias futbolísticas se está reduciendo.

Consideró que Brasil sigue siendo una selección de primer nivel, pero que el conjunto japonés se acerca progresivamente a ese nivel competitivo. A pesar del fracaso, el estratega mantiene la confianza en el proyecto y no descarta dirigir al equipo en futuros mundiales, enfatizando la importancia de aprender y corregir los errores para avanzar.

En Japón, Moriyasu es valorado por su liderazgo y su criterio para seleccionar jugadores en función del trabajo colectivo, prescindiendo incluso de figuras populares si no contribuyen al estilo de juego que impulsa. Su permanencia al frente de la selección se mantiene firme, a menos que su desempeño en partidos como el reciente no mejore en próximos compromisos.