La hermandad de la Esperanza de Triana dio a conocer nuevas tallas de Santa Justa y Santa Rufina que completan el altar dedicado a San Juan Evangelista. Estas esculturas, realizadas en madera de cedro por el artista Ramón Cuenca, llegan para integrarse en un retablo barroco que ya incluye otras figuras contemporáneas. Con poco más de un metro de altura, las imágenes están doradas con oro fino y policromadas al óleo, combinando tradición y modernidad.

Cada imagen refleja la historia y el simbolismo ligado a las santas alfareras. Santa Justa sostiene una jarra de barro y una palma, signo de su martirio, que remite a su muerte tras ser torturada por su fe. Santa Rufina aparece con el lebrillo a sus pies y la herida de decapitación visible, mientras su gesto se dirige hacia su hermana, reforzando el vínculo fraterno y su dedicación al oficio artesanal. Los ropajes, estofados con delicados brocateles, combinan pliegues marcados y colores lisos para enfatizar la sobriedad y la riqueza ornamental de la pieza.

En paralelo, la hermandad anunció la adquisición de un óleo sobre tabla atribuido a Luis de Vargas, pintor destacado del Renacimiento sevillano. La obra, que representa la Resurrección de Cristo, es un testimonio del clasicismo italiano introducido en Sevilla durante el siglo XVI. Sus dimensiones y formato alargado permiten suponer que formó parte de un retablo narrativo dedicado a la Pasión, Muerte y Resurrección, probablemente en una calle lateral del conjunto.

El estudio del cuadro lo realizó el catedrático de Historia del Arte Enrique Valdivieso González, quien destacó la similitud estilística con el catálogo de Vargas y subrayó su importancia dentro de la escuela sevillana del Renacimiento. Este hallazgo artística amplía el patrimonio cultural y religioso de la hermandad, consolidando su vínculo con la historia y el arte sacro local.