Kylian Mbappé fue la gran figura en el duelo de cuartos de final del Mundial entre Francia y Marruecos, donde anotó el primer gol del encuentro que terminó 2-0 a favor de los franceses, pese a haber fallado un penalti en la primera mitad. Tras el partido, el delantero confesó que su tiro desde los doce pasos no fue el mejor debido a una distracción provocada por una confusión con el árbitro.
Mbappé aseguró que inicialmente le indicaron que había penalti, se preparó para patear, pero luego el árbitro retrocedió en la decisión y le comunicó que no era penal. Este cambio inesperado provocó que el francés perdiera concentración, algo que nunca antes le había ocurrido en su carrera. El árbitro además obstaculizó que Mbappé ejecutara el penalti unos segundos más tarde, mientras el VAR revisaba la jugada previa en busca de alguna falta, lo que es parte del protocolo habitual en estas situaciones.
El portero marroquí Yassine Bounou, que milita en la liga profesional de Arabia Saudí con Al Hilal, fue otro protagonista al detener varias ocasiones, incluido el penalti de Mbappé. Sin embargo, medios y aficionados han debatido sobre la jugada previa al penalti, donde Mbappé parecía exagerar la caída tras el contacto con un defensor marroquí; aunque la falta existió, algunos consideran que el francés dramatizó la acción.
Finalmente, Mbappé se reivindicó media hora después de su error desde el punto penal con un gol decisivo en el segundo tiempo. Poco después, Ousmane Dembélé anotó el segundo tanto para sellar la victoria y asegurar el pase de Francia a semifinales. Este triunfo amplió la destacada trayectoria de Francia en la fase eliminatoria del torneo mundialista.
