El consumo de fertilizantes en España registró un descenso superior al 15 % en los primeros meses de 2026, afectado principalmente por una serie de borrascas que impidieron a muchos agricultores trabajar en sus campos. Además, la incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Medio provocó un aumento en los precios internacionales de algunos fertilizantes clave, especialmente la urea, lo que frenó la aplicación de abonos en las explotaciones agrícolas.
En contraste, durante 2025 las ventas de fertilizantes crecieron un 8,3 %, alcanzando cerca de 4,79 millones de toneladas, cifra próxima a la demanda habitual estimada en torno a cinco millones para el sector agrícola español. Este aumento se explicó por la mejora en las condiciones climáticas y la recuperación general de la actividad agropecuaria, motivada también por las compras adelantadas de productos como la urea antes de la implementación en 2026 del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que añade costes adicionales a importaciones con alto nivel de emisiones de CO2.
Sin embargo, en 2026 el escenario cambió drásticamente. Las intensas lluvias y las inundaciones en regiones como Andalucía y Extremadura retrasaron las labores de fertilización, afectando especialmente a cultivos de cereales cuya producción podría verse reducida. El inicio de la guerra en Oriente Medio elevó los precios internacionales de la urea, llegando cerca de los 700 dólares por tonelada en abril, aunque luego bajaron a niveles más moderados en meses posteriores. Al mismo tiempo, el azufre alcanzó precios récord en el mercado chino, y el coste del gas natural en España continuó siendo elevado en comparación con el año anterior, factores que junto a las tensiones internacionales complicaron la importación y distribución de fertilizantes.
La patronal de la industria de fertilizantes en España, ANFFE, explicó que pese a la caída en ventas, no se ha producido desabastecimiento en el mercado. Los fabricantes han mantenido sus compromisos de suministro para que los agricultores puedan acceder a los productos necesarios, aunque la menor aplicación de abonos responde directamente a su mayor precio y a las dificultades logísticas.
Además, el presidente del Gobierno anunció un plan estatal para mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes, buscando mitigar el impacto de estos factores externos en la producción agrícola nacional. Esta iniciativa apunta a optimizar el aporte de nutrientes en los cultivos y a reducir desperdicios, en un contexto donde la sostenibilidad y la gestión adecuada de insumos cobran especial relevancia.
