Pedro Acosta enfrenta una situación llamativa en MotoGP: a pesar de ser uno de los talentos más prometedores y con un palmarés destacado en Moto3 y Moto2, todavía no ha conseguido ganar una carrera en la máxima categoría, sumando ya siete segundos puestos en cincuenta Grandes Premios.
Su última actuación en el Gran Premio de Hungría lo confirmó como un competidor duro y constante. Acosta terminó justo detrás de Marc Márquez, quien logró su centésima victoria en una temporada especial por el centenario de Ducati. Durante la prueba, Acosta y Márquez protagonizaron una batalla intensa y rápida, llena de adelantamientos que mantuvieron el espectáculo en pista, aunque la pelea fue breve.
El piloto de KTM explicó que eligió gomas blandas en la parte trasera para iniciar con fuerza, intentando recortar diferencia y marcar el ritmo temprano. Sin embargo, Márquez montó un neumático medio que le permitió aguantar el ritmo y, tras mantenerse cerca, acabó imponiéndose con superioridad. Acosta reconoció la dificultad de superar al múltiple campeón, admitiendo que la pelea duró lo justo.
En carrera, la frustración se ha hecho visible en las declaraciones del joven murciano, quien con humor futbolístico admitió su persistente mala suerte con los triunfos, comparando su insistencia a “tirar la portería abajo” después de tantos intentos fallidos dando en el palo. Este símil refleja el ánimo de un piloto con mucho talento y presión por coronarse finalmente en MotoGP.
Estos resultados lo dejan por detrás de otros jóvenes españoles como Raúl Fernández y Fermín Aldeguer, quienes sí lograron victorias en MotoGP y Moto2, respectivamente. Sin embargo, el respeto y las expectativas hacia Acosta siguen siendo altas debido a su rápida adaptación y competitividad en la categoría superior.
