Una ola de calor sin precedentes provocó una cifra elevada de muertes en Francia durante una sola semana, con un exceso de fallecimientos que supera las mil personas, según las autoridades de salud pública. Las temperaturas alcanzaron niveles históricos, especialmente en París y otras regiones bajo alerta roja por calor extremo.

El fenómeno climático extremo afectó también a varios países europeos. Alemania registró temperaturas máximas consecutivas, superando los 41 grados Celsius, lo que ocasionó daños en la infraestructura, como interrupciones en el servicio de tranvía en Leipzig. En Berlín, la policía desplegó cañones de agua para mitigar el calor entre la población. La República Checa experimentó su día más caluroso registrado, con temperaturas superiores a 41 grados.

Estos eventos se traducen en un contexto agravado por el cambio climático, que aumenta la probabilidad y la severidad de olas de calor en Europa. Un estudio colaborativo de científicos europeos reveló que las condiciones extremas actuales de calor y humedad serían prácticamente imposibles sin el calentamiento global, siendo hoy 200 veces más probables que tres décadas atrás.

La agencia nacional de salud de Francia indicó que la muerte diaria en días típicos antes de la ola oscilaba entre 900 y 1,000 personas, pero en los días álgidos de la ola se superaron las 1,400 muertes diarias. Esto implica un incremento dramático relacionado directamente con las altas temperaturas y el estrés térmico. La mayoría de los fallecimientos se registraron en hogares particulares, especialmente en áreas con alertas rojas activas.

La Organización Mundial de la Salud alertó que Europa es el continente donde el calentamiento avanza con mayor rapidez, lo que demanda una respuesta urgente para proteger a las poblaciones vulnerables. Expertos recomiendan reforzar sistemas de alerta, mejorar las infraestructuras urbanas para soportar altas temperaturas y promover medidas de adaptación climática en la región.