Steve Clarke abandonó su puesto como seleccionador de Escocia después de la eliminación del equipo en la fase de grupos del Mundial 2026. A pesar de contar con contrato vigente hasta 2030, el entrenador decidió dar un paso al costado tras el decepcionante resultado obtenido en su regreso a una Copa del Mundo después de 28 años.
Clarke asumió el mando de la selección en 2019 con el compromiso de devolver al equipo a protagonizar torneos internacionales, tarea en la que logró avances significativos como clasificar a Escocia a dos Eurocopas consecutivas. No obstante, en ambos certámenes no logró superar la fase de grupos. Su mayor logro fue conseguir el pase al Mundial tras una histórica victoria ante Dinamarca en Hampden Park, un momento destacado para el país y para su generación de jugadores clave como Scott McTominay, John McGinn y Andy Robertson.
Durante la Copa del Mundo, Escocia estrenó el torneo con una victoria frente a Haití, pero las derrotas posteriores contra Brasil y Marruecos complicaron gravemente sus posibilidades de avanzar a los octavos de final. Con un saldo de tres puntos y una diferencia de goles negativa, el equipo no logró levantar su posición en el grupo, lo que confirmó su eliminación temprana.
Tras confirmar la eliminación, Clarke expresó que su ciclo en el cargo había llegado a su límite y que era necesario abrir paso a un nuevo proyecto para encender nuevas esperanzas en la afición escocesa. Reconoció el esfuerzo realizado por el equipo y el impacto positivo que tuvo en la moral nacional, devolviendo a Escocia a la escena internacional de manera sostenida.
