Después de cuatro meses de intensos trabajos, el Consell de Mallorca terminó la extracción del naufragio de ses Fontanelles, marcando un avance significativo en la arqueología subacuática del Mediterráneo. El operativo permitió recuperar enteramente los restos del barco, lo que garantizará su conservación y análisis futuros.

La fase final de la operación comenzó a primeras horas de la mañana, cuando la última sección del casco fue levantada con globos de flotación y remolcada con cuidado hasta el Club Marítim Sant Antoni de la Platja. Allí, una grúa sacó la estructura para trasladarla hasta las instalaciones especiales del Castell de Sant Carles, donde se mantendrá sumergida en piscinas de dessalatge por aproximadamente un año y medio para evitar su deterioro.

La campaña arqueológica, iniciada a comienzos de marzo, contó con la colaboración de la Universitat de les Illes Balears, la Universitat de Barcelona y la Universitat de Cadis, y movilizó a un equipo de unas 15 personas que trabajaron diariamente para desmontar meticulosamente el barco. La extracción se realizó de arriba hacia abajo y desde el exterior hacia el interior del casco.

Durante las excavaciones alrededor del derelicte, se descubrió un perímetro de seis a siete metros que facilitó la recuperación de numerosos objetos de gran importancia científica. Entre las piezas más destacadas se encuentran varias ánforas casi completas que formaban parte de la carga, fragmentos de vajilla fina decorada, cerámica de cocina procedente del norte de África, utensilios como una olla usada a bordo, restos de fauna marina, cuatro anclas y dos cestos de fibra vegetal.

Todos estos hallazgos aportan información valiosa sobre la historia de la embarcación y las circunstancias de su hundimiento, que data aproximadamente del siglo IV d.C., permitiendo profundizar en el conocimiento del comercio y la navegación en esa época.