Microsoft prolongó la entrega de parches de seguridad para Windows 10 hasta el 12 de octubre de 2027, extendiendo así el programa de actualizaciones extendidas (ESU) para este sistema operativo más allá de lo previsto inicialmente. Esta medida beneficia a los usuarios que, por diversas razones, continúan utilizando Windows 10 y no han migrado a Windows 11.
El programa ESU ofrece únicamente actualizaciones de seguridad que corrigen las vulnerabilidades detectadas, sin incorporar nuevas funciones ni soporte técnico. La extensión se dio tras la presión en Europa para asegurar el acceso prolongado a estas actualizaciones, enfocándose en mantener protegidos los dispositivos compatibles frente a amenazas y riesgos.
Hoy en día, Windows 11 representa la mayoría del mercado, sin embargo, muchos usuarios rechazan la migración debido a los requisitos de hardware más exigentes o por preferencia personal. Esto genera la necesidad de mantener vigente el soporte de seguridad para la versión anterior, evitando que equipos que aún son funcionales queden expuestos a riesgos cibernéticos.
La decisión de Microsoft responde también a la preocupación por la obsolescencia prematura de equipos, ya que sin estas actualizaciones extendidas una gran cantidad de computadoras perderían protección antes de tiempo. Así, la compañía asegura que Windows 10 seguirá recibiendo parches esenciales para garantizar la seguridad, aunque sin añadir novedades ni mejoras funcionales.
