La Unión Europea evalúa un sistema que podría restringir la potencia del motor de los coches nuevos al detectar que circulan por encima del límite de velocidad. Esta iniciativa, aún en fase de estudio, busca ir más allá de los actuales avisos sonoros y advertencias visuales, interviniendo directamente en la conducción para evitar excesos de velocidad.
Actualmente, desde julio de 2024, todos los vehículos vendidos en la UE incorporan el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA), un sistema que alerta al conductor cuando excede el límite establecido mediante señales sonoras y mensajes en el cuadro de instrumentos. Si bien esta función puede desconectarse, se vuelve a activar al arrancar el coche. La nueva propuesta integraría tecnología GPS y mapas digitales actualizados para detectar de manera automática los límites de velocidad y reducir la potencia del motor cuando se superen.
Un reto importante para la implementación de esta medida es la precisión de los sistemas actuales. Investigaciones, como las realizadas por Thatcham, un centro británico especializado, indican que aunque los asistentes superan el 91 % de precisión en homologación, la fiabilidad baja a cerca del 74 % cuando se evalúan cambios reales de límite de velocidad, generando errores en uno de cada cuatro casos en situaciones críticas. Esto podría afectar maniobras de aceleración o adelantamiento, y suscitar un debate sobre los riesgos y beneficios de una intervención automática.
Esta posible regulación se sumaría a otras tecnologías obligatorias impulsadas por la Comisión Europea, entre ellas detectores de somnolencia, avisos por distracción, cajas negras y preparativos para alcoholímetros antiarranque, todas orientadas a potenciar la seguridad vial. Hasta ahora no existe ninguna confirmación oficial sobre la implementación definitiva de esta medida, que debe aún superar fases de análisis más exhaustivas.
La idea ya genera polémica entre conductores y fabricantes, debido a la tensión entre la mejora de la seguridad y la limitación de la libertad al volante. La combinación de sistemas electrónicos y control automático de la velocidad reformularía la experiencia de conducir, planteando nuevos debates normativos y técnicos.
