Jacqueline Palmeros, fundadora del colectivo Una Luz en el Camino, denunció haber recibido amenazas de muerte después de dar una entrevista en la que criticó la respuesta del Gobierno mexicano hacia las madres buscadoras que participaron en protestas durante el Mundial en Ciudad de México. Pidió silencio por la seguridad de sus hijos y expresó su temor de que la misma Fiscalía o el Gobierno estén detrás de estas intimidaciones.

La mujer explicó que, pese a contar con seguridad privada, sigue siendo blanco de una violencia que calificó como pasivo-agresiva desde las autoridades, la cual incluye desde el bloqueo a sus manifestaciones hasta el robo de las lonas que utilizan para visibilizar a sus familiares desaparecidos en el emblemático Ángel de la Independencia. Además, criticó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien señaló que la mayoría de los participantes en las protestas eran funcionarios y no manifestantes, un dato que Palmeros refutó, asegurando que fueron más de mil doscientos asistentes provenientes de diversas partes del país.

Jacqueline Palmeros recordó que en enero localizó cinco restos óseos de su hija desaparecida desde 2020 y lamentó la indiferencia del Estado frente a más de 130 mil personas desaparecidas desde 2006. Recalcó que los colectivos familiares recurren a rifas y ventas para financiar sus viajes y acciones, señalando que incluso han debido empeñar lo que sea necesario para poder visibilizar esta problemática en eventos de alto impacto mediático.

La llamada "violencia pasivo-agresiva" del Gobierno, según Palmeros, incluye la amenaza pública de la Secretaría de Gobernación de investigar el origen de los recursos que sustentan las movilizaciones, una medida que ve como un intento de deslegitimar y desmovilizar a las familias afectadas. Estas acciones se intensificaron durante las protestas en el Mundial, en un contexto en que el Estado busca preservar la imagen del país ante la comunidad internacional.

Las manifestaciones, que surgieron como una demanda de justicia y visibilidad, provocaron un enfrentamiento simbólico con el discurso oficial, representado por la aplauso de la mandataria al evento deportivo y la minimización de las protestas. Palmeros concluyó que esta combinación de desinterés y presión representa un reto para las madres buscadoras, quienes persisten en su lucha a pesar de los riesgos personales y las represalias.