Jordi Pujol aprovechó un acto organizado por la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) para lanzar un mensaje contundente sobre la integración de los inmigrantes en Cataluña y evitar caer en dinámicas de sectarismo. En este evento, que reunió a destacados dirigentes de Junts y exdirigentes convergentes, Pujol enfatizó el deber de mantener la lengua y la cultura catalana, al mismo tiempo que abogó por cohesionar a quienes llegan de fuera.
El expresidente insistió en que la fuerza de Cataluña radica en su capacidad para integrar y sumar a personas diversas, lejos de la uniformidad. Pujol advirtió contra la confusión entre firmesa y exclusión, y pidió no transformar a los adversarios políticos en enemigos, apelando a un sentido de país que valore la convivencia y la ambición compartida. Este planteamiento se dirige también a frenar el avance de formaciones de extrema derecha como Aliança Catalana, cuya exclusión de la política democrática ha reclamado en reiteradas ocasiones.
En su discurso, Pujol también reflexionó sobre el legado que desea dejar a las nuevas generaciones. Reconoció sus errores y aciertos, pero destacó su compromiso constante con el servicio a Cataluña. Añadió que la identidad y futuro del pueblo catalán dependen de mantener la esperanza y la voluntad, dado que las comunidades no desaparecen únicamente por perder instituciones, sino cuando caen en el desaliento y la resignación.
Finalmente, el histórico líder independentista reafirmó que ninguna persona o partido posee ni representa por completo Cataluña, y que esta no desaparecerá mientras haya hombres y mujeres dispuestos a trabajar por ella. Su mensaje fue un llamado a una mirada a largo plazo, en la defensa del país y su diversidad.
