La incidencia de picaduras de garrapatas ha crecido en el Área Sanitaria del norte de Galicia, especialmente durante la primavera. Esto se debe a que es la época de mayor actividad de estos parásitos, que evolucionan de larva a ninfa y a adulto, momento en el que pueden transmitir enfermedades. El aumento de consultas médicas en centros de salud y hospitales refleja esta realidad.
La especialista Sabela Sánchez Trigo, que trabaja en la unidad de enfermedades infecciosas del CHUF, explicó que no todas las garrapatas transmiten igual riesgo, ya que su capacidad para portar bacterias o virus depende de los reservorios animales locales. En esta región, la enfermedad de Lyme es la principal amenaza porque tanto el parásito vector como los animales salvajes portadores de la bacteria están presentes.
La coincidencia entre el máximo de actividad de las garrapatas, que se da entre marzo y mayo, y la mayor exposición de las personas a espacios abiertos, como el campo o la huerta, crea un escenario propicio para las picaduras. Además, en zonas rurales, habituales en Ferrolterra, las mascotas pueden facilitar la transmisión de estos parásitos al hogar.
Para minimizar el riesgo de infección, es fundamental retirar la garrapata lo antes posible, idealmente en menos de 24 horas. La extracción debe hacerse con cuidado para evitar romper el parásito y reducir la liberación de posibles patógenos. Según Sánchez Trigo, si se cumple este tiempo, el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas, como la enfermedad de Lyme, es muy bajo.
Las garrapatas no transmiten enfermedades entre humanos, sino que actúan como vectores que llevan patógenos desde animales a personas. Solo una minoría de quienes sufren picaduras terminarán desarrollando alguna enfermedad, dependiendo del tipo de garrapata, su estado y la presencia de bacterias en la zona. Además de Lyme, existen otras enfermedades que pueden transmitirse, aunque en esta región predominan las infecciones por esta bacteria.
