La calidad del agua en las zonas de baño de Europa continúa mejorando, según un informe reciente de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Más del 85% de los lugares supervisados obtuvieron la calificación de «excelente», mientras que un 96% cumplieron al menos con los requisitos mínimos establecidos en la normativa comunitaria para aguas recreativas.
Este estudio abarcó más de 22.000 zonas de baño, tanto marítimas como de agua dulce, distribuidas en la Unión Europea, Albania y Suiza. Los controles, efectuados durante la temporada de baño, evalúan la presencia de bacterias contaminantes como Escherichia coli y enterococos intestinales, indicadores de contaminación fecal que pueden suponer un riesgo para la salud humana.
La preservación de la calidad del agua ha mejorado gracias a la aplicación estricta de la regulación europea y al monitoreo constante realizado por las autoridades nacionales. Este seguimiento permite implementar restricciones o prohibiciones temporales para proteger a los bañistas frente a enfermedades gastrointestinales e infecciones relacionadas con el contacto con aguas contaminadas. Sin embargo, el informe alerta que aproximadamente un 1,5% de las zonas evaluadas todavía presentan niveles insuficientes de calidad, normalmente por gestión deficiente del origen de la contaminación.
El análisis ubica a Chipre como líder europeo, con el 100% de sus zonas de baño alcanzando la categoría de «excelente». Lo siguen Grecia, Bulgaria y Austria, con porcentajes cercanos al 97%. España reportó que el 86,6% de sus aguas de baño alcanzaron la máxima calificación, situándose entre las naciones con resultados favorables. En contraste, países como Estonia, Polonia, Hungría, Bélgica y Eslovaquia mostraron porcentajes inferiores de zonas con calidad excelente, oscilando entre el 57% y el 70%.
