Álvaro Morata confesó en una entrevista con Mario Suárez que el partido contra el Dortmund fue el punto de inflexión que desencadenó una profunda crisis personal y profesional. Desde ese encuentro, su salud mental “se fue a la mierda”, señaló, detallando cómo la presión y el peso sobre sus hombros le llevaron a caer en depresión durante más de un mes.
El delantero afirmó que en ese periodo fue incapaz de realizar acciones básicas, como abrocharse las zapatillas o convivir con sus compañeros. Agradeció el apoyo de Koke y de otros cercanos que fueron clave para superar ese bache que atravesó antes de levantar como capitán la Eurocopa, solo un mes después de encontrarse en su momento más vulnerable.
Morata también comentó su reacción ante la exclusión de la convocatoria para el Mundial por parte de Luis de la Fuente. Aunque esperaba la noticia y se la tomó con resignación, reconoció que en el pasado una situación así le habría devastado. Ahora se siente merecedor de no haber estado en la lista, aunque mantiene el deseo de regresar a la selección, especialmente por sus hijos.
En cuanto a su futuro en el fútbol español, el jugador mostró dudas sobre su capacidad para soportar la presión, mencionando que no se siente mentalmente preparado para jugar en el Getafe debido a su miedo a los comentarios de la afición y las críticas públicas. Esta sensibilidad le afecta incluso en su vida personal, ya que, según contó Mario Suárez, llegó a evitar ir con sus hijos a una final de copa por temor a lo que dirían los seguidores.
Morata también defendió a Lamine Yamal, joven talento criticado por algunos, insistiendo en que los detractores no estuvieron en la misma posición a esa edad y expresando su orgullo si el jugador llega a destacar en el Mundial.
