El vino español atraviesa un momento de prestigio internacional, pero enfrenta un desafío crucial: el descenso del consumo interno, especialmente entre los jóvenes, según explicó Álvaro Palacios, una autoridad en viticultura con amplia trayectoria en regiones como Priorat, Bierzo y Rioja.
Palacios atribuye esta caída a una desconexión profunda entre la viña y la bodega, consecuencia de décadas en que el viticultor y la diversidad del campo fueron menos valorados. La pérdida de esa relación directa ha afectado la percepción de calidad y autenticidad, elementos que considera fundamentales para que el vino emocione y conecte con nuevas generaciones.
El viticultor comparó la situación española con el modelo francés, donde la clasificación de viñedos en términos de calidad —como los cru classé o grand cru— ha fortalecido el vínculo con el origen. En contraposición, España privilegió en gran medida la categoría de los vinos por su ensamblaje y envejecimiento (reserva, gran reserva), sin prestar suficiente atención al valor del viñedo específico, debido a factores históricos como la crisis rural del siglo XX.
Para revertir esta tendencia, Palacios aboga por rescatar la dignidad de la viña histórica, priorizar la autenticidad y revalorizar el trabajo del agricultor. Destaca que la grandeza del vino nace en el campo y que el sector debe fomentar políticas que amparen la clasificación por parajes y el origen concreto en la línea que marcan las regulaciones europeas.
El recorrido personal de Palacios en la transformación de regiones como Priorat mostró que recuperar variedades autóctonas y viejos viñedos, además de respetar las tradiciones, ha revitalizado territorios y ha dado lugar a vinos con identidad propia. Esta experiencia es un ejemplo del camino que, según él, debe seguir la viticultura española para recuperar a los consumidores jóvenes.
Sobre la añada 2025 presentada en un evento reciente en el Teatro Real, Palacios describió una cosecha que combina perfume, acidez y concentración de esencias, atributos que, cree, pueden entusiasmar al consumidor si se trabaja desde la autenticidad y el respeto al origen.
