La Universidad de Granada (UGR) se convirtió en la primera institución académica española en calcular de forma completa su huella hídrica, integrando no solo el agua consumida directamente en sus instalaciones, sino también el impacto asociado a la producción de bienes y servicios externos que utiliza.
El informe, desarrollado por el Vicerrectorado de Infraestructuras y Sostenibilidad junto a la Unidad de Calidad Ambiental y con el apoyo de Omawa 360 Sostenibilidad, reveló un consumo total que supera los dos millones de metros cúbicos, correspondiente al año 2025. De este volumen, apenas el 16,3 % corresponde a uso directo de agua en sus campus de Granada, Ceuta y Melilla, mientras que el 83,7 % restante representa el agua empleada indirectamente en la cadena de producción y servicios que abastecen a la universidad.
Este cálculo detallado permite a la UGR identificar áreas clave para reducir su impacto hídrico. Entre las acciones planeadas figuran la instalación de sistemas que optimicen el ahorro y la eficiencia en el consumo de agua, junto con estrategias para disminuir la huella indirecta. Estas incluyen fomentar la digitalización para reducir el uso de papel, promover dietas con menor consumo de agua y avanzar en la adopción de fuentes energéticas sostenibles.
El impacto indirecto más destacado se encuentra en los servicios de restauración universitaria, que incluyen alimentación y envases para llevar, responsables de casi la mitad de la huella hídrica indirecta. El consumo eléctrico ocupa el segundo lugar, seguido por el gasto en papel, que anualmente genera un volumen considerable de huella hídrica. El uso de combustibles y productos químicos en laboratorios representa una contribución mucho menor en comparación.
Respecto al uso directo, el agua procedente de la red pública representa la mayoría del consumo, con un pequeño porcentaje obtenido de pozos para riego. El consumo medio anual por usuario es menor al registrado en otras universidades españolas, situándose en 3,86 metros cúbicos.
Finalmente, el informe prevé impulsar campañas de sensibilización dirigidas a toda la comunidad universitaria para promover un uso responsable del agua y una conciencia sobre el impacto que generan los hábitos de consumo en los recursos hídricos.
