Una niña de cinco años resultó herida en el brazo y las piernas tras ser atropellada por un patinete eléctrico en la Gran Vía de Majadahonda. El incidente ha motivado la preocupación entre vecinos, quienes reclaman con urgencia un mayor control sobre el uso de estos vehículos en zonas peatonales, donde circulan con impunidad y a velocidades superiores a las permitidas.
El atropello, que tuvo lugar recientemente, fue denunciado por familiares de la menor a través de las redes sociales, quienes cuestionaron la responsabilidad municipal y la ausencia de seguros obligatorios para estos vehículos. La comunidad expresó su inquietud ante la posibilidad de que se produzcan daños más graves si no se aplican medidas de regulación y control más estrictas.
Esta preocupación no es aislada. En el último pleno del Ayuntamiento de Majadahonda, celebrado a finales de junio, el grupo municipal de «Vecinos por Majadahonda» planteó una serie de preguntas al Equipo de Gobierno en relación con las infracciones más comunes de los patinetes eléctricos. Entre las principales faltas detectadas están: circular por la acera, superar la velocidad máxima autorizada de 25 kilómetros por hora, saltarse semáforos en rojo, conducir bajo los efectos del alcohol y utilizar teléfonos móviles o auriculares durante la conducción.
El Ayuntamiento de Gijón, citado como ejemplo, comenzó a intensificar la vigilancia para reducir estas infracciones con el objetivo de proteger a los peatones y evitar accidentes. Esta medida es valorada positivamente por vecinos de Majadahonda, quienes consideran necesario adoptar una postura similar en su municipio ante el aumento de quejas y la gravedad de los incidentes reportados.
Los testimonios recogidos por la prensa local reflejan el descontento y el miedo entre peatones y ciclistas. Algunos vecinos admiten que, por desconocimiento o falta de regulación, han circulado por espacios compartidos sin recibir advertencias, aunque reconocen que la situación representa un peligro evidente.
Con este escenario, la exigencia principal apunta a establecer un seguimiento efectivo que frene las cinco infracciones más frecuentes y garantice la convivencia segura entre peatones, ciclistas y usuarios de patinetes eléctricos, instalando un marco normativo que en la actualidad los expertos y los residentes consideran insuficiente.
