Francis Ford Coppola decidió financiar personalmente “Megalópolis” tras vender parte de su empresa vinícola por una cifra millonaria. La película, un proyecto que había concebido desde los años 80 como una alegoría épica sobre el poder y la política, finalmente salió adelante después de décadas de intentos fallidos y años alejado de la dirección.
El resultado fue una cinta que la crítica mayoritariamente rechazó y que no tuvo éxito comercial, desapareciendo rápidamente de la circulación y las plataformas digitales. Sin embargo, su proceso de creación quedó documentado en “Megadoc”, un filme dirigido por Mike Figgis que expone las tensiones, las disputas internas y los episodios de agotamiento que marcaron el rodaje.
Coppola regresa a la cámara tras trece años con un ánimo inicial de diversión, negando que el dinero o los premios fueran su motivación, pues asegura contar ya con varios Oscars. Pero a medida que avanza la filmación, su desgaste físico y emocional se hace evidente: se muestra a ratos lleno de ideas y energía, y en otros, cansado y frustrado, reflejo de sus 84 años.
El documental captura momentos intensos, como los conflictos recurrentes entre Coppola y Shia LeBeouf, actor que terminó interpretando al protagonista tras que Ryan Gosling dejara el proyecto años antes. También incluyen imágenes inéditas de lecturas de guion anteriores con figuras como Robert De Niro y Uma Thurman, mostrando la larga gestación de la película.
Entre los detalles que destacan están gritos, despidos y un derroche económico que incluyó el gasto de un millón y medio de dólares solo en comida para el equipo, lo que refleja el gran tamaño y los excesos del proyecto. “Megalópolis” resulta así un caso único en la filmografía de Coppola, no solo por sus controversias sino por el contraste entre la ambición artística y las limitaciones reales que enfrentó.
El testimonio del cineasta también subraya la fragilidad del arte cinematográfico, que debe salvar obstáculos técnicos, financieros y personales para existir. Según Coppola, el proceso de rodaje puede ser tan dañino como vital para la obra, señalando que el cine es el único arte que a menudo «mata lo que trata de preservar».
Dentro del equipo también destaca la presencia de Romy Mars, hija de Sofia Coppola y Thomas Mars, quien aparece en el documental ejerciendo como reportera en el rodaje, simbolizando un vínculo generacional dentro del universo creativo de la familia Coppola.
