A sus 27 años, Alejandro Davidovich logró un hito fundamental en su carrera al obtener su primer título ATP tras vencer en la final de Mallorca al estadounidense Ethan Quinn con parciales de 7-6 (4) y 6-3. Este triunfo pone fin a una serie de cinco finales perdidas, incluidas cuatro durante el año pasado, donde incluso desaprovechó oportunidades claras para cerrar partidos, lo que presionaba sobre su rendimiento mental y bloqueo en momentos decisivos.
Davidovich dominó el encuentro durante casi dos horas, imponiendo su experiencia y calidad física sobre un rival de 22 años, ubicado en el puesto 63 del ranking mundial. La victoria representa para el español la superación de una barrera psicológica que había frenado su avance hacia los puestos más altos del tenis profesional, mejorando su capacidad para gestionar la presión.
Antes de esta consagración, Davidovich acumulaba episodios de frustración en definiciones importantes. Había caído en finales frente a jugadores como Stefanos Tsitsipas, Miomir Kecmanovic y otros rivales que le evitaron coronarse. Además, su mejor ranking fue el puesto 14, aunque ahora se ubica en la posición 25, detrás de jugadores que ya cuentan con al menos un título ATP.
El torneo de Mallorca no solo le otorgó su primer trofeo, sino que también lo convirtió en el primer español en ganar esta competencia sobre césped. Alejandro comparte ahora la lista de campeones de este evento con figuras como Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas y Christopher Eubanks.
Davidovich saltó a la atención pública tras coronarse campeón júnior de Wimbledon en 2017, con la guía de su entrenador Jorge Aguirre, quien lo formó desde los 11 años y moldeó su talento hasta alcanzar la élite. Este triunfo confirma su evolución en el circuito y abre una nueva etapa en la que podrá capitalizar su talento y potenciar un físico y técnica refinados.
