Un nuevo método de recogida de sangre más cómodo y menos invasivo inició su fase clínica en Cataluña. El Vall d’Hebron Instituto de Investigación junto con el Institut d’Investigació en Atenció Primària de Salut Jordi Gol, dependiente del Institut Català de la Salut (ICS), participan en el estudio europeo Project-COMFORT para validar una tecnología de microextracción sanguínea. Esta técnica permite obtener pequeños volúmenes de sangre sin las molestias y complicaciones derivadas de las extracciones tradicionales.
Los primeros ensayos en pacientes ya se realizan en varios centros de atención primaria de Cataluña, entre ellos los CAP Roquetes y Sant Martí de Provençals en Barcelona. Se espera reclutar al menos un centenar de participantes siguiendo un protocolo clínico armonizado que se implementa simultáneamente en diversos países europeos. Esta coordinación pretende validar la técnica en condiciones reales y facilitar comparaciones internacionales.
Project-COMFORT tiene como meta reducir la carga que suponen las extracciones sanguíneas convencionales para pacientes y sistemas sanitarios. La microextracción puede mejorar la adherencia a controles médicos, minimizar desplazamientos y optimizar recursos sin sacrificar la calidad analítica. Además, el estudio evalúa la aceptación de la técnica por parte de los usuarios y cómo integrarla eficazmente en los procesos asistenciales habituales.
La doctora Roser Ferrer explicó que uno de los mayores retos no es solo el desarrollo tecnológico, sino también la adaptación organizativa y clínica para que esta innovación se implemente manteniendo rigurosidad y eficacia diagnóstica. Por su parte, el doctor Simó Schwartz Jr destacó el valor de una colaboración amplia entre 51 instituciones y empresas europeas, que facilitará el intercambio de experiencias y un avance conjunto más sólido que el trabajo aislado.
Esta iniciativa forma parte de una asociación público-privada impulsada por la Innovative Health Initiative Joint Undertaking, financiada con seis millones y medio de euros aproximadamente y con una duración prevista de 42 meses. Su enfoque abarca tanto el desarrollo de dispositivos de microextracción como su posible incorporación práctica en los sistemas de salud a nivel continental.
